1 oct. 2015

1.2 Organización de la forma y del espacio

La superposición de varios volúmenes situando unos delante de otros, creando una serie de planos o términos sucesivos, conduce en principio a la observación del factor básico unidad.

En un belén el primer elemento de variedad ya nos viene dado por las figuras que hemos escogido para la escena que hemos imaginado. El elemento variedad “0” en un belén no existe.

Tenemos por ejemplo las figuras del nacimiento y tres pastores adorando. Estoy seguro de que nadie las pondría sin una distribución, en hilera, mirando todos al frente como si estuvieran expuestas en un escaparate. Todos intentaremos disponerlas formando distintos planos en formas, colores y actitudes diferentes, pero a la vez agrupándolas dando un sentido de orden y equilibrio. Buscamos que haya una variación, dentro de la unidad del grupo, de esta manera obtenemos una composición más agradable y expresiva.



Las figuras están separadas entre sí por distancias iguales, forman un conjunto monótono y disperso a la vez, resulta muy simple y sin ninguna originalidad.

En el diorama siguiente ya tenemos una organización bastante más interesante, pero es evidente que con esto solamente no basta y nos hace falta crear el ambiente, la atmósfera de la escena, que será la que nos proporcionara las emociones, “el alma del belén”.




El número de figuras, su tamaño y la escena que hemos escogido está totalmente condicionado al espació existente dentro de la caja del diorama. Nuestro trabajo es organizar y distribuir las figuras en un entorno o paisaje de tal manera que hagamos suscitar su interés.


Podemos hacer un belén solamente con una figura, podría ser la Anunciación de María, el ángel representado por una luz, pero para lograr su interés y expresar los sentimientos que queremos lograr, dependeremos mucho de la calidad escultórica de la figura (calidad no significa lamido, ñoña, o cursi) y la distribución, disposición u organización en forma decorativa de los distintos elementos en su entorno.





La virgen está colocada en el centro áureo, y además esta reforzada por el rayo de luz, que representa al ángel, las líneas que forman las masas están pensadas para dirigir toda la atención sobre María, y a la vez provocar un cierto recogimiento para provocar intimidad a la escena.



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